Hojaldres de Astorga




Hace un tiempo hablando con una amiga aficionada a la repostería, salieron estos dulces. Desde entonces estaba queriendo hacerlos pero la verdad es que yo soy poco dulcera y nunca encontraba el momento. Aprovechando que hoy tenía un ratito de convivencia y tenía que llevar un plato, me decidí a cambiar lo dulce por lo salado aventurandome a hacerlos. Hay muchísimas recetas de estos dulces, y después de leer gran parte de ellas he ido cogiendo de cada una el punto que más me gustaba, este es el resultado. Es una receta muy muy sencilla pero también muy lenta de hacer. 

Ingredientes: (para 40 pastelitos)
2 Paquetes de Hojaldre Congelado (Yo usé marca CARREFOUR)
750 gr. de Azúcar
500 ml. de Agua
3 Cucharadas de Miel
1 Cucharada de zumo de limón
2 Laminas de Gelatina Neutra (cola de pescado)
Agua

Elaboración:
Descongelamos la masa en el frigo con varias horas de antelación. Cuando ya la tengamos descongelada pero aún dura será cuando la trabajamos. Yo he usado la de la marca carrefour. En cada paquete vienen dos láminas. 
ponemos a precalentar el horno a 200º arriba y abajo.
Lo primero será poner a hacer el almíbar, para ello pondremos a hervir a fuego medio el agua con el azúcar, la miel y el limón. Cuando empiecen a salir burbujas grandes echaremos la gelatina previamente hidratada en agua fría, removemos bien y apartamos. Este proceso os puede llevar una media hora, así que mientra se hace vamos con los hojaldres.
Cogemos la primera lámina (la otra la mantendremos en la nevera para poder trabajarla bien) y sin estirarla ni amasarla más, marcamos y cortamos rectángulos de 5,5 cm x 4,5 cm (si usáis otra marca deberéis calcular la medida para que os queden iguales). En el centro haremos un circulo con un descorazonador, (como yo no tenía lo hice con un anillo que tiene una medida perfecta para esto) y sacamos la masa del centro. Los vamos poniendo en la bandeja del horno cubierta con papel vegetal. Sacamos del frigo la siguiente lámina y repetimos el proceso. Una vez que tengamos esta segunda lámina ya cortada y con el centro vacío, pintaremos los primeros cuadrados con un poco de agua, poniendo los segundos encima. El agua es para que se adhiera una capa a la otra. 


Introduciremos en el horno 15 minutos o hasta que veais que han subido bien, entonces los gratinaremos un par de minutos para que se doren. ¿porque hacerlo así? pues porque si los dejamos a 200º hasta que se doren por si mismo el hojaldre se nos resecará demasiado. De esta forma os quedarán más jugosos. Una vez que estén dorados los sacamos y los dejamos enfriar sobre una rejilla al aire, es decir, que no esté puesta directamente sobre una superficie. para ello yo dejo caer la rejilla del horno sobre dos tablas de madera. Con esto conseguiremos que se enfríen de manera homogénea y queden húmedos por el vapor en la parte baja.

Una vez fríos iremos pasando uno a uno por el almíbar dejando unos 10 segundos por cada lado. No lo dejéis más tiempo no se os vaya a bajar el hojaldre. Dejamos enfriar... ¡Y listos para comer!

Sugerencias:
Al día siguiente están aún más ricos.
Si queréis darle al almíbar algo de sabor podéis sustituir la gelatina neutra por gelatina de manzana, o añadir unas gotas de vuestro licor favorito. El mío para el almíbar es sin duda el Tía María.
Ganan aún más si cuando vayáis a comerlos espolvoreáis un poco de azúcar glacé por encima.
Si a estas alturas de la receta estáis pensando en juntar todos los corazones que hemos quitado, volver a amasar y hacer un par de paselitos más, sinceramente no merece la pena, mejor que los hornéis, los paséis por el almíbar y los guardéis en un recipiente. ¡Os lo comeréis como pipas!


Espero que os guste y os animéis a probarla. ¡Hasta la Próxima!







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